El proyecto de instalación de la planta solar fotovoltaica Rojalinda, que tiene una potencia de 81,9 MWp, ha sido aprobado, con un area total de ocupación de 97,58 hectáreas, ubicada entre las provincias de Murcia y Alicante. Sin embargo, se han hecho modificaciones al diseño original que han reducido su capacidad a 77,46 MWp y han ajustado el número de módulos fotovoltaicos de 126,000 a 119,168.

Qué implicará la instalación

El proyecto incluye la construcción de una red de evacuación de electricidad que se conectará a la subestación Rojalinda 20/220 kV. Esto representa un incremento en la longitud de la línea de evacuación de 23,4 km a 27,7 km y su trazado incluirá tres tramos subterráneos. La infraestructura de evacuación se considera fundamental para la correcta distribución de la energía producida.

Implicaciones ambientales

Las autoridades han evaluado el posible impacto sobre el medio ambiente, así como la fauna y la flora locales. Se ha identificado que el proyecto podría afectar especies y hábitats en la región, algunos de los cuales están bajo protección. A pesar de que no se considera un daño directo a los espacios naturales protegidos, el proyecto podría causar afecciones indirectas.

Derechos y obligaciones para la ciudadanía

La implementación del proyecto requerirá que el promotor obtenga autorizaciones de entidades competentes, como la Confederación Hidrográfica del Segura, para asegurar que se cumplan las normativas ambientales. Si alguna persona se ve afectada directamente, tendrá la posibilidad de participar en el proceso de información pública que está siendo llevado a cabo.

Fechas y plazos

Aunque la aprobación del proyecto ya ha sido emitida, se citan varios pasos que el promotor deberá seguir. Es crucial que tanto las administraciones como los ciudadanos pendientes se mantengan informados sobre futuras consultas y procedimientos respecto a esta instalación.

Conclusión

El parque solar Rojalinda es un paso hacia la sostenibilidad energética, pero resulta necesario que se lleven a cabo las medidas pertinentes para mitigar el impacto ambiental y proteger la biodiversidad local. La transición hacia energía más limpia no debe comprometer los ecosistemas y las especies que habitan en las áreas afectadas.