El debate en el Congreso giró en torno al aumento del gasto militar y la postura del Gobierno español en conflictos internacionales. La oposición cuestionó la necesidad de incrementar el presupuesto de defensa hasta superar el 2%, sugiriendo que esos recursos deberían destinarse a servicios públicos esenciales, y expresaron su rechazo a la implicación del país en la OTAN, señalando que la paz no se logra a través de armamento.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Saiz Delgado, respondió defendiendo la política del Gobierno en materia de defensa. Afirmó que la ayuda a Ucrania en su defensa contra la invasión no debe interpretarse como un apoyo a la guerra, sino como un respaldo a un país que ejerce su derecho soberano a defenderse.

Delgado subrayó que el aumento en el presupuesto de defensa está orientado a mejorar la autonomía estratégica de España, asegurando que no se trata de una declaración de intenciones militares, sino de una necesidad para proteger las fronteras y a los ciudadanos, y de evitar una dependencia de potencias externas. También destacó la importancia de la industria de defensa en la creación de empleo calificado, mencionando que genera alrededor de cien mil puestos de trabajo.

A pesar de las críticas, la ministra insistió en la necesidad de mantener los compromisos internacionales para garantizar la seguridad colectiva, advirtiendo que renunciar a la OTAN podría hacer a España más vulnerable. El debate resalta un punto de fricción importante en la política española actual respecto a la relación entre paz, gastos en defensa y compromisos internacionales.