En la reciente sesión del Congreso, se llevó a cabo una interpelación del Grupo Parlamentario VOX al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, centrada en las prioridades del Gobierno en materia de seguridad, especialmente tras la muerte de dos guardias civiles en Huelva. El portavoz de VOX, el señor Gil Lázaro, criticó fuertemente la ausencia del ministro en el funeral, acusándole de "huida cobarde" y de responsabilidad política en los sucesos.
Lázaro enumeró diversas advertencias realizadas por los guardias civiles sobre la necesidad de mejorar recursos y protocolos en su trabajo, así como la eliminación de la unidad especial OCON-Sur, que había demostrado ser efectiva en la lucha contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar. Según el interpelante, esta decisión ha contribuido a un aumento en la actividad del narcotráfico y a un ambiente de inseguridad creciente en varias provincias.
El ministro Grande-Marlaska, en su defensa, aseguró que la Policía y la Guardia Civil cuentan con un amplio apoyo en sus funciones y que el Gobierno había estado representado debidamente en el funeral, aunque no asistió personalmente. Además, intentó refutar las acusaciones de VOX sobre las supuestas desatenciones al problema del narcotráfico mediante la presentación de datos sobre la situación de seguridad en el país.
La tensión entre ambos grupos se hizo evidente cuando Lázaro acusó al ministro de mentir sobre los medios y la situación de las fuerzas de seguridad, sugiriendo que la criminalidad ha aumentado y cuestionando la relación entre inmigración y delincuencia.
El debate pone de manifiesto un choque significativo entre el Gobierno y la oposición, reflejando un profundo descontento por parte de VOX respecto a la gestión de la seguridad y el apoyo a las fuerzas policiales en un momento crítico.