La notaria de Zaragoza, doña Teresa Trinidad Cruz Gisbert, ha sido objeto de una resolución que declara su jubilación forzosa. Este acto se lleva a cabo de conformidad con la legislación que establece que, al cumplir los 72 años, los notarios deben jubilarse.
Conforme a la Ley 29/1983, de 12 de diciembre, modificada por la Ley 21/2021, la jubilación es obligatoria al alcanzar esta edad, a menos que se conceda una prórroga en el ejercicio de sus funciones. En este caso, la notaria había recibido una extensión para permanecer en servicio hasta cumplir 72 años, lo cual sucede el próximo 29 de mayo de 2026.
Así, la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública ha decidido que cesará en su puesto a partir de esa fecha. La notaria ha desempeñado un papel importante en su función, y su jubilación es un recordatorio de los límites de edad establecidos en el sector público para garantizar la renovación y el relevo generacional.
Los notarios y profesionales del derecho también deben tener en cuenta este tipo de normativas sobre jubilación, ya que pueden afectar su carrera y planificación a largo plazo.