El Pleno del Congreso celebrado el 29 de abril de 2026 transcurrió en medio de un ambiente tenso, donde se evidenció la profunda insatisfacción de los partidos de oposición respecto a la gestión del Gobierno. Uno de los momentos más destacados ocurrió cuando la diputada del Grupo Parlamentario Popular, señora Martínez, centró su discurso en la tragedia de Adamuz, donde 46 personas perdieron la vida tras un accidente ferroviario. En su intervención, enfatizó la falta de respuestas y la supuesta incapacidad del Gobierno para asumir responsabilidades, lo que generó una fuerte reacción de aplausos entre los miembros de su partido.

Martínez acusó al ministro de Transportes de priorizar la propaganda sobre la seguridad de los ciudadanos y criticó que, tras cien días del accidente, aún no existían respuestas claras sobre lo ocurrido. Además, instó a los socialistas a dejar de dividir y crispar y a asumir sus responsabilidades frente a esta tragedia. Su discurso se vio interrumpido por interrupciones y murmullos de la oposición, lo que puso de manifiesto la polarización del debate.

Por otro lado, el diputado Alberto Núñez Feijóo no se quedó atrás y también arremetió contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En su intervención, recordó al presidente los escándalos de su propio partido y su trayectoria política, que, según él, estaba marcada por el desdén hacia la democracia. Resaltó las huelgas de médicos y la problemática sanitaria actual, reforzando así la crítica hacia un Gobierno que, a su juicio, no atiende las problemáticas sociales.

En otro momento del Pleno, la diputada Muñoz de la Iglesia hizo mención a la corrupción en el Gobierno, señalando a un alto cargo implicado en un caso, lo cual fue una de las intervenciones más impactantes. Su comentario provocó reacciones enérgicas tanto de la oposición como del oficialismo, subrayando la gravedad de la situación política actual en relación con la ética y la rendición de cuentas.

En conjunto, los debates de hoy no solo reflejan un clima de desconfianza hacia el Gobierno, sino que también se dieron momentos de zascas, gritos y protestas, lo que evidenció la tensión creciente en la política española.