El Pleno del Congreso celebrado el 21 de abril de 2026 estuvo marcado por tensos momentos de confrontación entre los grupos parlamentarios, principalmente entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Iniciando los debates, la portavoz del PP, la señora Cruz-Guzmán García, lanzó una dura acusación contra la presidenta del Congreso, Armengol, señalando que tenía más de cuarenta leyes "congeladas", entre ellas la ley antiokupación, que ha sido objeto de retrasos significativos. Estas afirmaciones provocaron aplausos en el hemiciclo, respaldando la presión sobre Armengol y evidenciando un malestar significativo dentro del PP. La diputada no dudó en incitar a la presidenta a dimitir, vinculando su liderazgo con una trama de corrupción, lo que generó un ambiente de acusaciones y tensiones.

La respuesta del PSOE, representada por el diputado Pérez Ortiz, fue igualmente contundente, acusando al PP de intentar privatizar la vivienda pública bajo las excusas del desarrollo urbano y la mejora del acceso a la vivienda. Este enfrentamiento no solo puso en la mira la política de vivienda del gobierno, sino que también dio lugar a un intercambio de “zascas” e insultos que resonaron en todo el Pleno.

El clímax del debate se vivió con la intervención del diputado Álvaro Vidal, quien hizo un llamado a la reflexión sobre la política internacional, señalando que mientras algunos políticos critican a potencias como Estados Unidos, no se atreven a hacer lo mismo con regímenes considerados autoritarios. Este comentario fue entonces aplaudido y se trasladó la tensión sobre los valores que rigen la política exterior del país.

La jornada concluyó con una sensación de división profunda, donde las acusaciones de privatización, corrupción, y la gestión de las leyes de Armengol no solo ponen en relieve la dinámica del debate entre los grupos, sino que también reflejan una amalgama de tensiones políticas que marcan la actualidad del Congreso.