En la reciente sesión plenaria del Congreso, se produjo un cruce de reproches entre el líder de VOX, Santiago Abascal, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en torno a la gestión de la inmigración en España. Abascal denunció lo que calificó como una "invasión migratoria", argumentando que esta situación está colapsando servicios sociales, el sistema de salud y el acceso a la vivienda. Afirmó que la llegada masiva de inmigrantes, en vez de beneficiar a los ciudadanos españoles, está afectando su capacidad para acceder a ayudas y servicios públicos, y que muchos de ellos dependen de ayudas sociales.
El presidente Sánchez respondió defendiendo la política del Gobierno y acusó a Abascal de estar en contra de los avances sociales y de utilizar la inmigración como un tema de confrontación política. Sánchez resaltó las votaciones en donde VOX se opuso a medidas como el ingreso mínimo vital, la ley de vivienda y la protección de derechos sociales. En este intercambio, el presidente del Gobierno denunció que la propuesta de "prioridad nacional" en el acceso a ayudas públicas es un intento de dividir a la sociedad y esconder intereses de élites financieras detrás de la retórica sobre inmigración.
La oposición se centró en demostrar que el crecimiento de la inmigración ha creado tensiones en diversos aspectos de la vida en España, mientras que el Gobierno subrayó la contribución económica y social de los inmigrantes que han llegado de manera legal.
Esta acalorada discusión refleja la polarización del debate sobre las políticas migratorias en España, donde se confrontan las posturas de la derecha que abogan por un control más estricto y la del Gobierno que aboga por la inclusión y la protección de los derechos humanos.